Sistemas de calidad: Tres recomendaciones para su implantación en la empresa

Publicado en por Jorge Skrainka

Pensar en calidad equivale a pensar en algo “mejor”. Cuando los servicios o productos son de calidad significa que son mejores que otros que carecen de ella. De hecho, no basta que algo sea bueno para tener “calidad”. Para que algo sea reconocido como de calidad deben satisfacerse requisitos específicos y obtenerse certificados. Para ello son necesarios los sistemas de calidad.

Lo primero, el negocio

Para implantar un sistema de aseguramiento de la calidad en las empresa es necesario tener buena idea de su contribución al negocio.

Debe haber razones bien claras que justifiquen su implantación ya que su adopción implica inversión y esfuerzo; y en la mayoría de los casos, los frutos verdaderos se manifiestan a mediano y largo plazo.

Entre las posibles razones están la de ampliar el mercado y competir internacionalmente, aumentar la producción; mejorar los procesos para evitar accidentes, pérdidas constantes de materiales o insumos; automatizar, sistematizar o introducir nuevas tecnologías, diversificar la cartera de servicios o productos; introducir innovaciones impactantes.

Y en general, optimizar los procesos a tal punto que las operaciones estén libres de inconformidades o desviaciones.

Segundo, el compromiso

Implantar sistemas de calidad requiere de una visión estratégica a mediano y largo plazo.

Es una suerte de matrimonio en la cual ambas partes se comprometen, en principio, de por vida. Verlo de otro modo es apostar al fracaso.

Mas allá de implantarlos, es necesario mantenerlos, evaluarlos, modificarlos y asumirlos como “parte imprescindible de la organización”.

Sus resultados, como los hijos, dependen no solo de concebirlos; deben protegerse, alimentarse, educarse hasta que poco a poco den sus primeros pasos y se hagan adultos auto sostenibles.

Es una decisión importante y tomarla a la ligera no suele traer los beneficios esperados.

El compromiso debe ir de la mano de una continuidad garantizada en el tiempo.

Tercero, la participación activa y entusiasta

Este es el tipo de proyecto en el cual deben intervenir todos y cada uno de los empleados y colaboradores.

La participación activa de la cadena de mando, a todos los niveles, es importante, pero no suficiente.

Cada eslabón de la organización debe estar ganado a la idea y cada día “pensar” en términos de calidad.

La colaboración, la sana competencia y los beneficios que vayan surgiendo mantendrán en alto la actitud y la motivación.

Claro entre la idea original y el éxito hay muchas tareas y actividades intermedias.

Informar, divulgar, dar formación, revisar procesos, introducir cambios y mejoras, recopilar datos y estadísticas, crear equipos, establecer estándares, contrastar, investigar.

De hecho, todo esto suele ameritar la contratación de servicios externos de consultoras, que faciliten y hasta incluyan la obtención de las tan ansiadas certificaciones.

Es un proyecto especializado, pero también, una formula de éxito. Es frotar la lámpara.

Magic Lamp1 Premio a la calidad | Source | Author Lddc | Date 2010 | Permissio
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