Pasos básicos para aprender a meditar

Publicado en por Jorge Skrainka

Muchas personas asocian a la meditación con el misticismo, la religión o lo esotérico. Otros opinan que es una pérdida de tiempo y que además luce aburrido. Habrá quienes piensen que quienes la practican lo hacen porque no tienen nada mejor que hacer. Cualquier argumento sirve para rechazar de entrada una técnica milenaria que solo persigue bienestar personal. ¿Por qué no intentarlo?

El propósito

Más que entrar en discursos filosóficos o teóricos sobre para qué sirve la meditación, es más didáctico usar una analogía. El ser humano es una máquina dedicada al proceso de vivir. En ella convergen cuerpo, mente y espíritu e idealmente, cuando todo funciona adecuadamente y en armonía con el entorno, se es más saludable, más feliz y más abundante.

La calidad del resultado depende de la calidad de las partes y de su correcta interrelación. Cuando la máquina anda bien, nada falta, nada sobra. Los recursos son bien utilizados y el sistema es sustentable.

La meditación es una técnica de depuración y autobalance que permite, a partir de la alineación de los recursos internos, el logro de muy diversos objetivos y beneficios. No es solo una actividad a realizarse en forma pasiva y en posición de loto, existen diversas variantes y la mejor técnica dependerá de cuál es el específico propósito personal que se persiga.

Veamos algunas generalidades sobre cómo meditar.

Generalidades

Cualquier sitio es bueno para empezar a meditar pero es mejor comenzar en ambientes controlados con una exposición mínima a estímulos externos. En general se recomienda al levantarse o antes de acostarse. Debe convertirse en habito, por ello su práctica debe ser al menos una vez al día.

La duración es variable pero en general las sesiones oscilan entre 45 minutos y una hora. Sentarse en posición de loto sobre una almohada o esterilla, utilizar prendas ligeras no ajustadas, evitar la ingestión previa de comida, usar tapa ojos para evitar la luz.

Se recomienda la escucha de música suave que induzca a la relajación. Algunos sugieren comenzar visualizando algo en particular, una llama, una pantalla en blanco, luz de algún color, un punto en su frente. Otros prefieren recorrer su cuerpo mentalmente, miembro por miembro, e ir validando que cada músculo principal esté relajado. Ambos inicios son válidos.

Concentrarse en la respiración

Uno de los pocos desempeños vitales del cuerpo sobre el que es posible tener control consciente es la respiración.

La profundidad, frecuencia, pausa y continuidad de la respiración deben observarse y administrarse. La idea primaria es mantenerse enfocado en ello tanto tiempo como sea posible.

Re enfocarse continuamente

Algunas estadísticas sugieren que la mente cambia de pensamiento cada 6 segundos en promedio. Tomar una idea principal, quizás una imagen neutra, sin emociones ni sentimientos arraigados, sirve como ancla para mantenerse enfocado y evitar el pensamiento desbordado.

La meditación es un tema extenso y complejo. La mejor forma de aproximarse a ello es mediante la práctica, y al menos al inicio, hacerlo en forma guiada. En la web existen recursos varios, incluyendo videos para meditar y opciones de cursos. Vale la pena intentarlo.

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Etiquetado en Relajación

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